
En los últimos años, el uso de la ecografía en la anestesia regional se ha generalizado. Los bloqueos nerviosos guiados por ecografía pueden mejorar la tasa de éxito, reducir la dosis de anestésicos locales, disminuir el riesgo de lesiones vasculares accidentales, acortar el tiempo de inicio del bloqueo sensitivo, minimizar el daño nervioso y las complicaciones, y, cuando se utilizan en combinación con anestesia general, reducir los requerimientos de opioides, mejorando así la seguridad y la precisión de los bloqueos nerviosos. El uso de la guía ecográfica en los bloqueos nerviosos permite una visualización clara de las estructuras neurales, así como de los vasos sanguíneos, músculos, huesos y órganos internos que rodean los nervios. Durante la inserción de la aguja, proporciona imágenes en tiempo real de su trayectoria, lo que permite ajustar la dirección y la profundidad según sea necesario, permitiendo que la aguja alcance la estructura objetivo de forma más rápida y precisa. Durante la inyección, se puede observar la dispersión de la solución anestésica, lo que ayuda a detectar inyecciones intravasculares o intraneurales involuntarias. La guía ecográfica también ayuda a identificar variaciones anatómicas, mejora la tasa de éxito de la punción y el bloqueo, acorta el tiempo de aparición del bloqueo sensitivo y reduce significativamente la dificultad de la punción neuroaxial en pacientes ancianos, niños, pacientes obesos y mujeres de parto.


